La comodidad es uno de los aspectos fundamentales a la hora de viajar. Soportar horas en una cápsula pequeña sin poder estirar las piernas o con la espalda rígida puede volverse una odisea, y aún peor si el vehículo realiza maniobras que podrían traer consecuencias a los pasajeros. Por ello es que los investigadores de la NASA ponen especial atención a mejorar los viajes en los taxis aéreos, para que nadie resulte herido de un trayecto tan innovador.
¿Por qué el tiempo pasa más rápido en la Luna? La NASA trabaja en un nuevo sistema horario para futuras misionesLa NASA está probando la experiencia de los pasajeros para proceder con los futuros taxis aéreos. Una nueva investigación de la entidad espacial podría ayudar a la incipiente industria de estas aeronaves urbanas —pequeños aviones que permitirán hacer traslados cortos— comprendiendo cuáles son los aspectos que harán que los viajeros se sientan cómodos a la hora de subirse a estos nuevos vehículos.
Los vuelos virtuales que cimentarán los taxis aéreos
Los taxis aéreos difieren de los aviones ya que se trata de pequeñas aeronaves de despegue y aterrizaje vertical que están diseñadas para viajes cortos. Los investigadores recopilaron datos sometiendo a los empleados de la NASA a vuelos virtuales intensos. Los simuladores de movimiento de realidad virtual permitieron experimentar los cambios bruscos de dirección e inclinación que podrían sufrir los taxis aéreos del futuro, mostrando a los expertos cómo se sienten esos momentos desde el punto de vista de un pasajero.
El estudio llevado a cabo en el Centro de Investigación de Vuelo Armstrong de la agencia en Edwards, California, arrojó información valiosa sobre las reacciones de los voluntarios. Los datos permiten comprender cómo el movimiento de las aeronaves influye en la comodidad y la confianza durante el vuelo; por ejemplo, que ciertos movimientos bruscos y repentinos pueden resultar especialmente molestos.
Parámetros de diseño para la industria aérea
Con base en estos datos, el equipo desarrolló nuevos modelos que vinculan dichos movimientos con la disposición de los pasajeros a volar. Estos esquemas pueden servir de guía para el diseño de futuras aeronaves y las operaciones de vuelo, permitiendo a los fabricantes saber qué maniobras serán demasiado bruscas para los futuros usuarios de taxis aéreos.
Según el informe de la NASA, los movimientos bruscos y repentinos también pueden deberse a ráfagas de viento o aterrizajes. Los datos de la agencia espacial permiten a los investigadores estimar cuándo los pasajeros pueden empezar a sentirse incómodos a medida que aumenta el movimiento, lo que les permite adaptar el diseño y las operaciones de las aeronaves para minimizar el impacto de estas situaciones.
Límites de tolerancia: los pasajeros de hoy frente a los de ayer
“Gracias a este estudio y a otros, estamos empezando a identificar los umbrales de comodidad de los pasajeros ante movimientos bruscos durante el vuelo”, declaró Curtis Hanson, investigador principal del Centro Armstrong de la NASA para este proyecto. “Podemos empezar a predecir cómo deberían volar los taxis aéreos para que la mayoría de los usuarios disfruten de la experiencia y quieran repetirla, lo que beneficiará tanto al público como a la industria”.
En el simulador, cada participante experimentó cuatro niveles de cabeceo, inclinación lateral, rotación o aceleración brusca de su aeronave durante vuelos desde el centro de San Francisco hasta la isla de Alcatraz en California. Incluso cambios moderados en estos movimientos redujeron la comodidad de algunos voluntarios, mientras que otros se mantuvieron cómodos en niveles más altos. Los sujetos de prueba calificaron cada vuelo en una escala de cinco puntos e identificaron qué movimientos les resultaron incómodos.
Se preguntó a los participantes si estarían dispuestos a realizar un vuelo en taxi aéreo con movimientos que les resultaran incómodos. Así, los investigadores encontraron que los viajeros actuales podrían ser menos tolerantes a los movimientos bruscos que los pasajeros de avión de hace 50 años, según comparaciones con estudios previos de la NASA sobre la calidad del transporte aéreo.